Nuevo curso

Creo que ya podemos decir que hemos superado el periodo de adaptación a la escuela. Nicolás empezó a principios de Septiembre “el cole de mayores”. Finalmente escogimos la Escuela Waldorf de Aravaca porque respondía al tipo de escuela y modelo pedagógico que buscábamos para nuestro hijo. La acogida desde la escuela fue cálida y acogedora y nos ofrecieron la posibilidad de acompañar a nuestro hijo durante una semana para que nos fuéramos familiarizando con el entorno, la maestra, los compañeros y las otras familias. Estos días fueron fundamentales para que Nicolás pudiera explorar y conocer su escuela desde la tranquilidad de estar acompañado por sus mamás.
Quedarse sin nosotras no le supuso mucho esfuerzo, y aunque nos dice que nos echa de menos y que tardamos mucho en ir a buscarle, la realidad es que le gusta ir, y se queda muy contento. Además empieza a hablar de algunos amigos y a dar alguna pista de lo que hacen cada día. También ha tenido algún día de pereza y a las pocas semanas preguntaba si eso del cole era todos los días.
Después de un mes y medio, yo me siento feliz con la incorporación de Nico a la vida escolar. Me encanta la escuela elegida y sus dos maestras son un regalo. Su forma de vivir el grupo desde la calma y el respeto. Hace un par de días tuvimos la primera reunión de familias y nos pudieron contar cual es el ritmo de la clase y qué hacen cada día.
Me encantó escuchar su relato pausado y su mirada a los niños. Su prioridad ahora es hacer de la escuela un lugar seguro para ellos a través de los ritmos pausados y instauración de rutinas. Cuando Nicolás me dice cada día que ha almorzado pan y manzanas, no se lo inventa. Cada día, a media mañana se les ofrece lo mismo. El pan que ellos mismos elaboraron el día anterior y manzanas. Cada día lo mismo, para que en estas primeras semanas en la que ya se están enfrentando a demasiadas cosas nuevas, la hora del almuerzo no suponga también algo desconocido. Me gusta el especial cuidado a este tipo de detalles.
El juego libre en el aula y en el jardín ocupa la mayor parte de su jornada. No se les obliga a compartir porque con tres años no están preparados para hacerlo. Si uno quiere algo que tiene otro niño o niña, tiene que esperar. Y no importa si hace frio, llueve o está todo embarrado. Chubasquero, pantalón de agua y a pasar la mañana al aire libre.
Aun estoy empezando a conocer a fondo la pedagogía waldorf, y por el momento todo lo que veo me gusta mucho. La importancia de los procesos y no sólo del resultado final. El respeto al desarrollo fisiológico, psíquico y espiritual del niño, sin que la prioridad sea el desarrollo intelectual. Si la base emocional es sólida, el desarrollo intelectual será positivo.
Me gusta la manera en que se celebran las fiestas, poniendo el acento en la preparación y no sólo en la fiesta en sí. La mesa de estación que les acompaña en el aula y va cambiando sin que se haga explícito. Y el cuento diario, el mismo cuento cada día durante unas semanas. Y sin moralina.
Sin duda, ha empezado una nueva etapa que promete ser apasionante y muy enriquecedora para Nicolás y para nuestra familia.

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