Nuestro verano que termina

El verano de 2014 no lo recordaremos por el gran viaje que hicimos, ni por las maravillosas playas, ni por los atardeceres en punta galera. El verano de 2014 será en nuestro álbum familiar, aquel verano madrileño en el que recordamos la importancia de vivir y disfrutar del “ahora”.
Para que Super8 haya visto la luz y se haya convertido en el video-café más molón de la ciudad, nuestra pequeña familia ha tenido que hacer grandes renuncias. No hemos podido saltar juntos las olas, ni enseñarle a Nicolás nuestros rincones favoritos de la isla, pero los tres hemos sido testigos que como nacía este proyecto en el que Patty ha puesto tanto.
En nuestro verano madrileño, Nicolás y yo hemos echado mucho de menos a Patty. Ha sido muy duro ver como se dejaba la piel durante estos meses para que todo estuviera tal y como ella imaginaba en su cabeza. Ha sido difícil no tener un huequito para nosotras. Ha sido triste tener que decirle a Nico que mami estaba trabajando los millones de veces que ha preguntado por ella.
Pero este verano en el que Super8 se ha convertido en nuestro segundo hijo, ha estado cargado de experiencias duras, intensas y fundamentales. Me ha permitido estar con Nicolás 24 horas al día. Él y yo, mano a mano. Confieso que hace unos meses, cuando pensamos en cómo sería la organización, me asustaba imaginarme tantos días sola con él. Y ha sido agotador. Pero también un regalazo que nos llevamos a nuestro álbum. Aquel verano en el que Nico y mamá pasaron día y noche juntos.
Para mi ha sido intenso y maravilloso. Agotador y desquiciante en muchos momentos. Triste y aburrido en muchos otros. Pero sobre todo ha sido un viajazo ser testigo de cada momento de la vida de mi hijo. Acaba de cumplir dos años y es puro aprendizaje, pasión, interés, decepción, descubrimiento, crecimiento. No cambiaría por nada, ni un solo minuto de los que hemos pasado este verano. Hoy he vuelto al trabajo, y todos esas horas juntos, se vuelven más especiales aun.

Este ha sido sin duda, un verano diferente para nosotras. El verano en el que me acordé de disfrutar de cada instante aunque no fuera el más divertido de mi vida. El verano en el que recordé que seguramente no habrá otro parecido. El verano en el que nuestro hijo cumplió dos años y nació Super8.
Así que desde aquí, voy a darnos un aplauso grande. Creo que nos lo hemos ganado. Especialmente ella, sin su valentía, esfuerzo y dedicación, este sueño no sería tan especial. Enhorabuena por hacer las cosas tan bien Patty.

Y ahora, os quiero a todos/as en Super8 bebiendo cafés sin parar para que el verano que viene podamos irnos al otro lado del mundo.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s