En construcción

Ahora que Nicolás tiene un año, no me resulta tan difícil imaginármelo correteando sin ir de mi mano, charlando con nosotras, preguntándome cosas o contándome miles de aventuras.
Puedo confirmar que tal y como te advierten sin cesar otras madres, el tiempo pasa demasiado rápido. Tanto, que casi sin darme cuenta, camino por el parque con mi hijo de la mano mientras pronuncia a grito pelao dos sílabas: “papá”. Así es, Nicolás tiene dos mamás y corretea gritando “papá”. Manda narices. Obviamente nadie se lo ha enseñado, y parece más una cuestión fonética. Pero cuando lo dice en público me dan ganas de decirle “hijo mio, ¿cómo quieres que la gente me tome en serio cuando explico que tienes dos mamás?”.
Cada vez que dice papá, Patty y yo nos miramos y nos reímos, y Patty, de la forma más tierna le dice a Nicolás que lo repita cuanto quiera ahora que puede porque en cuanto esas dos sílabas adquieran significado, dejara de hacerlo. Otras veces, mientras las dos tratamos de entrenar con él para que diga Mami y él responde alto y claro “Papá”, Patty le dice “bueno hijo, tu llámame como quieras” y yo me muero de amor.
Lo que está claro es que él manda. Y de momento, dice lo que le da la gana con la naturalidad más bonita.
Juntos, los tres estamos construyendo nuestra identidad familiar. Distinta a cualquier otra. Con nuestras fortalezas y nuestras dificultades. Y mientras crecemos, a veces queremos pareceremos a otras familias. Supongo que es inevitable. Ser menos común a veces da cierto vértigo. Incluso miedo, diría. Sin embargo, voy descubriendo lo maravilloso que es ir encontrando tu propia identidad familiar con un poco de allí y un poco de allá. Un poco de Patty y un poco de Bea y otro poco de Nicolás.
Y desde aquí, vamos llamando a las cosas por su nombre. Somos una familia homosexual y eso hace que tengamos características distintas a otras familias que no lo son. Nosotras nunca seremos una familia hetero, ni una adoptiva ni una monomarental. Nunca tendremos las dificultades de una familia adoptiva o las que puede tener una madre sola. Tendremos las nuestras, que por otro lado nunca tendrá una familia con papá y mamá.
Por mi experiencia profesional y personal, descubro a menudo como las familias quieren ser lo que por definición no son. En un intento de salirse de lo normal lo menos posible, las personas a veces luchamos contra viento y marea por tener una vida como la de nuestro vecino o como la de nuestra hermana o como la de la peli. ¡Malditas expectativas que a veces nos juegan malas pasadas! Porque nuestra familia no será nunca como la del vecino.
Y para los que tenemos familias menos habituales, la cosa se complica porque como tenemos menos modelos con los que identificarnos o desear, al final corremos el riesgo de sacrificar nuestra propia identidad. Y desde luego que la familia que formo con Patty y Nicolás tiene mucho en común otras familias pero también mucho de diferente. Y me gusta. A ver si para cuando Nico sea un adolescente, hemos logrado que sienta que ser diferente no es ni bueno ni malo sino una realidad que hace que cada uno de nosotros sea como es. Los hijos de familias heteros también son diferentes, son diferentes a mi hijo, por ejemplo. Y también son diferentes a los hijos adoptados. Cada uno de nosotros lleva una hisoria de vida detrás cargada de cosas maravillosas y otras no tanto. Pero es la nuestra, la que hace que seamos lo que somos. La historia de Nicolás dice que un día sus mamás fueron a una clínica y gracias a un tratamiento, a un donante de esperma y mucho amor, pudieron tenrle a él. ¿Por qué contarle otra historia que no sea la suya?
Cuidemos lo diferente porque es lo que nos hace únicos e irrepetibles. Si Nicolás no fuera hijo de Bea y Patty no sería el niño maravilloso que es. Igual que si mis sobrinos no fueran hijos de su papá y su mamá no sería tan bonitos como son.
Así que, en mi humilde opinión, si en lugar de poner nuestra energía en ser todos lo más parecidos posible, la ponemos en aprender y enriquecernos de los diferentes modelos familiares, seguro que seremos todos mucho más felices.
Yo prometo hacerlo.

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2 respuestas a En construcción

  1. backer11 dijo:

    Muy buena reflexión la verdad. Enhorabuena por vuestra bonita familia! Os leo desde hace un tiempo y os animo a que sigáis compartiendo vuestra experiencia 🙂

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