La primera vez

Cuatro meses y 28 días después, Patty y yo salimos a la calle sin carrito, sin mochila, sin Nicolás y juntas!!! Hasta hace unos días no habíamos sentido la necesidad de hacerlo por mucho que la gente nos animara a buscar espacios sólo para nosotras. Es curioso como la gente cree saber mejor que tú misma lo que necesitas. Pero ante mi inminente vuelta al trabajo, no queríamos dejar pasar ni un día mas sin disfrutar de una tarde para nosotras.

Ayer, la abuela se quedó al mando de la nave y las mamás de Nicolás disfrutamos de unas horas sólo para nosotras. Reconozco que la idea de dejar a Nicolás me despertaba muchas dudas; ¿sabrá la abuela identificar lo que nuestro bebé necesita? Resultó bastante patético descubrirme a mi misma explicando a la abuela como ponerle el babero y un sinfín de cosas de puro sentido común. En fin, no es fácil separarte de tu hijo después de casi 5 meses pegaditos piel con piel. Cientos de miedos asaltaban mi cabeza; ¿y si mi pequeño quiere mamar? ¿Y si extraña a la abuela?¿Y si piensa que no nos volverá a ver?

Desde muy pequeña, siempre he cuidado niños, sobre todo a los hijos de mis primos, y se me daba bastante bien. Pero ayer me tocaba vivir la historia desde el otro lado. Cuando tenía 12 años, no podía imaginar que quizá para los padres resultaba difícil dejar a sus hijos al cuidado de una niña como yo pero siempre me transmitieron confianza total. Sin embargo, yo ayer no confiaba del todo. Pero había que hacerlo.

Con un pie en la calle patty y yo nos miramos felices camino del cine. La última peli que vimos en el cine fue Batman. En aquellos momentos mis pies estaban tan hinchados que cuando la peli acabó no podía meterme las bailarinas. Era el mes de agosto y la llegada de Nicolás era inminente. Ayer escogimos una maravillosa peli francesa que fue la guinda del delicioso pastel de nuestra primera escapada de pareja post maternidad.

Durante la peli, me descubrí varias veces pensando qué estaría haciendo mi niño. Pensaba si la abuela estaría teniendo problemas o si Nicolás, inteligentemente se lo estaría poniendo fácil. Entre palomitas y gominotas Patty y yo nos deleitábamos con las maravillosas imágenes de la peli. Por supuesto, dejé mi móvil a mano por si recibía la llamada de urgencia de “venid corriendo que Nicolás os necesita”. Pero, afortunadamente la llamada no se produjo.

Regresamos a casa y desde el ascensor no escuché el llanto de Nicolás. Abrimos la puerta y en casa reinaba el silencio. Mamás, abuela y nieto habíamos superado la primera separación. Parece ser que Nicolás lo puso fácil, se tomó el biberón si liarla con la tetina, no se hizo caca y se quedó dormido sin que la abuela tuviera que menearle en brazos.

Me quedo con la satisfacción de haber escogido nuestro momento perfecto para dejar a Nicolás con la abuela, con el precioso reencuentro con mi amor y con infinitas ganas de repetir cuanto antes. Tenemos millones de películas atrasadas y cientos de restaurantes esperándonos. ¡Que tiemble la ciudad que Bea Y Patty están de vuelta!

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