Crianza natural, por favor

Desde hace más de un año sólo leo libros de crianza. Temo convertirme en una friky o en una talibana pero qué le voy a hacer, es lo que me pide el cuerpo. Y cuanto más leo sobre la crianza natural, más convencida estoy de lo que ya pensaba.

Desde que nació Nicolás, cada día me formulo decenas de preguntas sobre qué será lo mejor para él. Qué digo, ya me hacía estas preguntas antes de que Nicolás fuera poco más que unas células en constante transformación. La primera gran pregunta fue si sería mejor darle el pecho o biberón. Llegué a pensar que combinar las dos cosas podría ser la mejor opción para que Patty y yo pudiéramos turnarnos. Por supuesto, también pensé en el colecho y las consecuencias que tendría para nuestro bebé y para la relación de pareja. Y así decenas de preguntas más sobré la mejor forma de criar a nuestro hijo.

Según pasan los meses, los días, me voy sintiendo más capacitada para responder a todas estas cuestiones. Y todas las repuestas tienen un denominador común. El bienestar de Nicolás está por encima de cualquier otra cosa. Si, si, él es lo primero. Y todo lo demás va después. Y si no, no haber elegido tener un hijo, me digo.

Por eso descarté la lactancia mixta. Nadie puede discutirme que el pecho es la mejor opción para el bebé (aunque, evidentemente respeto otras opciones) y no sólo por los beneficios nutricionales. Dar el pecho a demanda es algo maravilloso. Es el amor más puro e incondicional. Y también es no separarte de tu hijo durante los seis primeros meses. Ni para ir al super, ni para tomar café con una amiga, ni para ir a cenar con tu pareja. Y esto, a veces se hace difícil. Pero, es la necesidad del bebé. Las tuyas, de nuevo son secundarias. Desde luego es más cómodo darle el biberón cada cuatro horas y olvidarte, pero nadie dijo que tener un hijo fuera cuestión de comodidad. Así que siento una satisfacción enorme con la elección. Y creo que Nicolás también.

Disfruto cada día de tener a Nicolás en nuestra cama cuando veo como duerme placidamente con nuestro olor, nuestra respiración, sin nada que le perturbe. Cuando se despierta por la noche y le cuesta volver a conciliar el sueño, nada como cogerle en brazos y acunarle o meterle en nuestra cama. ¿A alguien se le ocurre otra solución tan sencilla y maravillosa?

Estoy cansada de leer y escuchar tonterías como que los niños se malcrían si no les dejas llorar o si les tienes en brazos. Por favor, que alguien me explique como se puede malcriar a alguien dándole amor. ¿De verdad alguien se cree que un bebé de tres meses o seis o dos años pueda llorar para fastidiar o para chantajear? El chantaje lo inventamos los adultos. Los niños son mucho más puros y transparentes y si lloran es que tienen malestar. Y para mi, es inconcebible no atenderlo.

Lo que ocurre, en mi opinión, es que los adultos nos hemos tenido que buscar argumentos que justifiquen y refuercen muchas de las cosas que nos vemos obligados a hacer con nuestros hijos para no sentirnos culpables. Es mucho más fácil dejar llorar al bebé si me creo que es bueno para él porque debe aprender a frustrarse cuanto antes. Igual que eso que nos han vendido de que lo importante es la calidad del tiempo que pasamos con nuestros hijos. Por supuesto que es importante, pero la cantidad es más importante. Los bebés necesitan que estemos, necesitan nuestra presencia y no se conforman con una horita al día por mucha calidad que tenga. Pero tal y como vamos en materia de conciliación laboral y familiar, resulta casi imprescindible convencernos de que con poco tiempo de calidad es suficiente, para no caer en la frustración más absoluta.

Pero es que se nos ha olvidado la importancia de los primeros años de vida de nuestros hijos. Que no vale con alimentarlos y cambiarles el pañal. Nos hemos vuelto muy cómodos, y con los hijos esto no vale. El que quiera comodidad, que no tenga hijos. Tener hijos implica hacer grandes esfuerzos, renuncias y cambios en nuestra lista de prioridades.

Me da la sensación que a veces el objetivo de los padres es que los hijos duerman del tirón lo antes posible, lloren poco, coman cada mucho, y sean autónomos antes de medir un metro. Y digo yo, ¿no es en la más tierna infancia cuando podemos y debemos permitirnos ser dependientes de nuestros padres y necesitarles para casi todo?

En fin, hay cientos de maneras de ser madre, y yo, cada día tengo más clara cuál es la mía.

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Una respuesta a Crianza natural, por favor

  1. Completamente de acuerdo. Tu y yo debemos haber leído los mismos libros jajaja, yo empecé a leer para saber y me convertí. Ahora soy madre conversa y auto convencida de que la mami mamífera es la única que puedo ser. Duermo con mi nena, le doy pecho a demanda y la llevo lo mas pegada al cuerpo que puedo, y claro que se nota. Criar con amor y con apego es la única forma, exige compromiso y dedicación,pero como tu dices haber elegido ota cosa. Un beso grande, qué suerte tiene Nicolás. Disfrutarlo mucho.
    Mamimamífera.

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