La maternidad: esa gran desconocida

Dos meses no son suficientes para describir como me hace sentir mi nueva condición de madre. A veces, miro a Nicolás y me cuesta creer que hace apenas unas semanas estaba dentro de mi.  Ahora paseo por la calle empujando el carrito y me pregunto si la gente se dará cuenta, si me mirarán y pensarán “es madre”. Yo me miro en los escaparates y donde antes veía un bombo ahora veo un cochecito y me pregunto ¿qué parte me he perdido? Y otras veces tengo lapsus y se me olvida por unos segundo que tengo un hijo hasta que me tropiezo con la cuna.

En estos dos meses he pasado por muy diferentes momentos. Llevo casi cinco meses sin trabajar y nunca pensé que lo echaría tan poco de menos. No me importa no sentirme realizada laboralmente, sin embargo creo que mis neuronas empiezan a atrofiarse y dudo si algún día podré volver a  escuchar y a mantener una conversación de las buenas, de las intensas, de las que no sabes ni de qué estás hablando. Hay días en que lo más emocionante que me ocurre es que Nicolás eche bien los aires, y si el niño se tuerce sin consuelo, mi inseguridad puede crecer hasta puntos insospechados. Menos mal que Patty no suele perder los nervios y con su calma, Nicolás suele remontar los malos momentos. Y yo también.

Sólo me he separado de él un par de horas para hacer tres cosas importantes: depilarme, ir a terapia y asistir a una reunión de trabajo. Me hace inmensamente feliz alimentar a mi niño con mi leche, con mi amor, con mi tiempo y con todo lo que él necesite. Ya no concibo salir a la calle sin él y estoy desarrollando extraordinarias capacidades como hacer un puré de verduras con Nicolás colgado de mi brazo, ducharme en menos de un minuto por si llora y necesita verme, quedarme dormida en vertical mientras él lo hace placidamente encima de mi, volver a casa cargada del mercado y subir las escaleras con el niño en un brazo y el carro en el otro, y así una lista interminable de cosas que nunca me había planteado.

La maternidad es así, te descubres a ti misma haciendo cosas impensables hace tan solo unos años. Te descubres a ti misma. Veinticuatro horas al día con un bebé es una buena terapia de autoconocimiento. He descubierto que los besos que le doy día son infinitos, que sus pucheros provocan en mi un deseo irrefrenable de volver a meterle en mi tripa para que no le pase nada y mi relación con mi madre ha mejorado notablemente. Grandes descubrimientos provocados por una cosa tan pequeña. ¿Qué será lo próximo?

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Una respuesta a La maternidad: esa gran desconocida

  1. maite dijo:

    “Yo me miro en los escaparates y donde antes veía un bombo ahora veo un cochecito y me pregunto ¿qué parte me he perdido?” Me encanta!
    me hace pensar que los padres y las madres son a veces niños intentando hacer cosas de mayores…

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