Los niños son de todos

La primera vez que escuché esta frase no conecté del todo con su significado. Casi dos meses después de haber parido, no tengo ninguna duda de lo que quería advertirme quien me lo dijo.

Una de las primeras salidas con Nicolás fue al pediatra que controlaba que su peso aumentaba a buen ritmo. Patty no pudo venir, y al salir decidí entrar al supermercado a por algunos víveres que convirtieran nuestra nevera en algo más atractivo. En la cola, una señora sorprendida y creo que también ofendida, lanza la pregunta del millón: “¿qué tiempo tiene?”. Una semana, le respondí. Su cara pasó de la ternura a la indignación y me dijo: “y ¿ya estáis en la calle?”. No sé si se refería a mi, al bebé o a los dos; lo que está claro es que no le pareció nada bien que además de Nicolás, en nuestra casa nos alimentáramos también nosotras.

En HM, escuché como una mujer comentaba mirándome de refilón, “tan pequeño y ya está de compras”. Si señora, le habría respondido, necesito sujetadores de lactancia y me gusta elegirlos personalmente. Ese mismo día se nos hizo de noche tomando unas cañas en una terracita del barrio. Nicolás acaparó todas las miradas por su diminuto tamaño, y por lo guapo que es, claro está. Especialmente fascinada quedó una mujer mayor que entre carantoña y carantoña comentaba que el bebé ya estaba alternando con lo pequeño que era.

La pregunta de si le doy el pecho es casi obligada. No sé cuántas veces me la han hecho ya. Las mujeres de más de 60 años no entienden lo que significa “a demanda” y hasta Angelines, la frutera, nos ha regañado por estar mal acostumbrando al niño con tanta teta.

Lo de abrigarle o desabrigarle lo escuchamos a diario.

Y no digamos nada sobre tener el niño en brazos todo el día.

Pues si, nos gusta estar en la calle y lo vamos a seguir haciendo, sobre todo porque parece que al pequeño Nicolás le gusta tanto como a sus madres. Le doy el pecho a demanda aunque tenga que sacarme la teta cada media hora y en los sitios más insospechados. Y si, tendremos a nuestro bebé en brazos todas las horas que nos parezca, porque a él le encanta ya nosotras más y sobre todo porque si no hacemos todo esto ahora, ¿cuándo lo haremos?

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